El Dios que habla

Traducciónes: inglés, alemán

¿Acaso no soy Yo Dios? ¿Desde cuándo el hombre decide si Dios habla o no habla?

Pobre el que pone su mano sobre mis profetas. Pobre el que resiste a los que hablan en mi nombre.

Todo hombre debería pronunciar mi santo Espíritu: el profeta, igual que el pastor, igual que todo hombre y criatura.

Necios son los que levantan su mano contra sus consiervos. ¿No tienen otro asunto del que ocuparse?

Yo hablo cuando quiero, y todo aquel que se opone a mis palabras será juzgado. Mis palabras son mis embajadores. Ellos viajan con mi autoridad para cumplir lo que he dicho. Mi poder respalda lo que digo.

Nadie podrá nadar contra la corriente del Dios vivo.

Las hormigas vinieron a frenar el río. Así son los que pretenden frenar la palabra profética de Dios.

Algunos estudiosos dicen: «El canon está cerrado». Pero Yo digo:

Nada se cierra ni candado alguno se pone si no es por mi autoridad. La biblioteca celestial no está cerrada, y mis escribas siguen llenando rollo por rollo. Todo lo que me parece útil para todo público, Yo mismo daré la orden de que se agregue.

Muchos hablan lo que no conviene, y sus labios deberían ser santificados por los carbones de mi santo altar. Pero en vez de expiar sus maldades, apilan pecado sobre pecado. ¿Cómo escaparán de mi juicio?

Yo hablo hoy, ayer y mañana.

Espada afilada, llanto y crujir de dientes se vienen sobre los que se hacen llamar seguidores de mi Hijo. Cortaré toda parte podrida y corrupta que se mantiene dura de cerviz.

Este asunto arde, y mi fuego devorará como madera seca a todo el que se opone.

¡Ay de los que predican a un Dios silencioso desde los púlpitos! Vuestras rodillas serán quebrantadas delante de Mí, y habrá crujir de dientes.

Yo lo he dicho. Yo, el Dios eterno.

[1 Pedro 4:11] Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

[1 Crónicas 16:22] No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.

[Isaías 6:6-7] Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.

[Jeremías 23:29] ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?